martes, 25 de enero de 2011

Esos santos inocentes

Como pequeños pedazos de vida ambulantes
transitan por los caminos de la nada... esos santos inocentes;
dueños de la calle, señores de un dolor
silencioso , que no encuentran cabida
en la palma de una mano, que los cobije
que aplaque ese hambre...de amor y de mendrugos que llenen sus estómagos
presurosos de apremiante apetito.
Les llaman perros, gatos y otras yerbas...
muchos son parecidos a sombras,
temerosos y quejumbrosos...arrastrando
su vulnerabilidad...escapando de las patadas
desaprensivas, a la injuria hostil de aquellos que creen ser molestados
por la sola presencia del abandono.
Parásitos por dentro y por fuera ,
exhibiendo toda una osamenta;
hueso por hueso, como trofeos de guerra
con una mirada de infinita ternura...como
pidiendo piedad, deambulan
por las veredas de nadie, entre bolsas de basura
buscando ese sustento
que los ayude a continuar y a sobrevivir.
Son los santos inocentes, los desprotegidos
de siempre, los que todo lo dan y muy poco
reciben.
Animales le llama la incompetencia del hombre
y su poca sensibilidad...ante la tibieza del altruismo
ante la fragilidad de la ternura;
que pocos recuerdan con respeto;
que limitado amor les ofrecemos
a quienes tanto nos han dado.
Tan solo piden una caricia... un bocado
y un poco de calor donde resguardarse
de las inclemencias.
Basta con solo acercarse a uno de ellos...
mirarlos a los ojos y ver cuanta
vida desesperada hay en su interior,
para entender que tambien ellos
son criaturas de la creacion divina...
que solo el amor puede salvarlos, que
solo el amor puede ampararlos.
El soportarlo todo, aún las mas grandes
injusticias, me recuerdan a la grandiosidad
de las grandes almas.
Basta con tan solo ...mirarlos a los ojos
a...esos santos inocentes.

Oscar Dante.

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