Acaricio tu rostro desde
lo profundo de mi alma...
recorro tus senderos del amor,
y hurgo entre las fantasias de
tus sueños. y cuando
me detengo en una de las esquinas de
tus lacrimales...
veo a tus ojos
buscando la solucion
de la esperanza... y tambien
tus lagrimas corriendo
hacia el infinito de una caricia.
Mas alla...tus labios clamorosos
desplegando un beso sincero,
como queriendo llevarse
la vida de aquel instante;
la gloria del amor eterno.
No puedo evitar amarte...
por ese despliegue risueño,
que escapa por las comisuras de tu boca;
llena de sensaciones etéreas
y energía cósmica.
Yo sé que tu no me recuerdas
pero...yo sé quien eres;
tu has sido la tibieza de sol,
en que una mañana
entro por la ventana...
en aquel transito , hacia la
inmortalidad del espiritu..
y abrigo sus instantes finales.
Es tan visible ese brillo
que ilumina tu cara... y es tan
visible, la soledad de tus lágrimas,
que quizás en un mundo no lejano
la desidia se ensaño con
nuestro amor.
Sigo mi viaje, por la profundidad
de los poros de tu piel...
que delatan angustias medievales,
y promesas sin cumplir.
Continuo mi viaje a
través de las sombras de tus
cejas, y un recuento de los
dias por venir, los mismos
que corren con la
incertidumbre de este amor.
Yo sé quien eres...
te conozco desde siempre...
tus ojos no mienten
me acariciaron una y mil veces
...en el vacío de la noche;
la noche ... en que el destino,
nos marcaría como dos
almas gemelas, en la finitud
de la vida.
Yo sé quien eres...
tus ojos me lo dicen.
OSCAR DANTE
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