Es la hora crepuscular...
los duendes preparan su
danza nocturna,
y los miedos se pliegan
en un rincon del corazon.
Levanto la vista buscando
en el horizonte; tu figura
amada...
mis oidos, buscan en los
sonidos tu voz;
pero hay tan solo
un hueco existencial,
que dejastes al partir.
Estas en cada rincon
de mis recuerdos,
en cada sentido beso
ausente,
en cada instante que
mis pasos cansinos, te
buscan en el espacio abierto.
Algo se rompio dentro de mi
algo se hizo añicos
contra mi desolado piso,
testigo de cuantiosas alegrias
amigo de tus sonrisas matinales.
Hoy el amor se ha ido...
y dejo su huella imborrable
amarga y profunda...
La noche viene tras mi
tristeza, tras las fuertes
señales de la pasion austera;
porque jamas senti
tanto amor,
porque jamas entendere lo
que paso.
Ha muerto mi futuro,
y la incertidumbre me tiende
su mano de soledad
queriendome llevar por
caminos agrestes,
que solo me permiten ver
una letania neblinosa
y fria.
La desidia se llevo tus
besos almibarados, tus
manos tremulas, ya
no recorreran los espacios
de mi alma.
El frio se adelanto
y congelo mis sueños
porque me arrebato el
amor.
El que nunca debio...
haberse ido.
Oscar Dante.
